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¿Cómo prevenir que los menores sean víctimas de delitos? 11 recomendaciones

Por Guillermo Mendez

M222



Es bastante lamentable que en nuestra sociedad la violencia esté repercutiendo de manera grave en la vida de las personas, como lo es el caso de los feminicidios. En las últimas semanas se han estado presentando con más frecuencia, y las niñas menores de edad son las que principalmente han sido las víctimas de esta violencia.


El caso de Ana Lizbeth en Nuevo León, o el caso de San Juana en Zacatecas, niñas de 8 años y 9 años, respectivamente, que fueron privadas de la vida el pasado mes de julio mientras jugaban o acudían a la tienda de la esquina. Este tipo de casos son los que más han provocado que la sociedad alce la voz exigiendo justicia y desaprobando totalmente que también las niñas sean víctimas de esta violencia.


Según estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, hasta junio de este año, a nivel nacional se han reportado 387 casos tipificados como feminicidios. Y según la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, en lo que va del año, Nuevo León lleva contabilizados 30, de los cuales, Monterrey ha sido escenario de 7 de ellos junto con 99 acusaciones de violación. Estas cifras son alarmantes, pues si las comparamos con las cifras del 2017, a nivel nacional se tipificaron 689 casos como feminicidios, y a nivel municipal se reportaron 5. Lo que significa que las cifras de este año pudieran aumentar y rebasar las cifras del 2017.



Enfrentar este tipo de actos delictivos de manera directa muchas veces es difícil, es por eso que, los padres, como benefactores de educación, afecto, respeto y seguridad, deberán de prestar atención al cuidado de sus hijos y mantener una comunicación abierta con ellos como medidas preventivas ante este tipo de situaciones. Hablar acerca de medidas de seguridad puede ser crucial para evitar tragedias como las que se han presentado en el Estado de Nuevo León.

Algunas recomendaciones que el Denver Children’s Advocacy Center, institución estadounidense líder en la prevención de abuso infantil e intervención en situaciones de trauma, recomienda para promover y enseñar a los hijos acerca de medidas de seguridad, son:


1. El poder de decir “¡No!”. Enseñar a los hijos a decir “no” a los adultos en ciertas ocasiones, sobre todo en situaciones en donde alguno de ellos lo haga sentir incómodo o raro; será una valiosa herramienta que ellos conocerán para evitar sentirse obligados a hacer algo que no les agrade sólo porque un adulto se los pide u ordena.


2. Los adultos también se equivocan. Admitir frente a los hijos cuando los padres se equivocan les enseñará a ellos a que no siempre los adultos tienen la razón y que pueden cometer errores, así les será más difícil ser engañados por personas con malas intenciones.


3. No aceptar nada de nadie. Enseñar a los hijos a que no deben aceptar nada de alguien que no conocen, independientemente de que se trate de dulces, mascotas o juguetes. Quien quiere perpetrar un secuestro se puede valer de lo que generalmente le guste o le atraiga a los niños. También enséñales a que nunca deben decir que se encuentran solos en casa cuando alguien llama por teléfono.


4. Siempre ir con el permiso de los padres. Por lo general, quienes desean cometer un delito, piden a los niños que les hagan un favor. Habrá que enseñar a los hijos que, bajo ninguna circunstancia, ayuden a alguien si los padres no les han dado permiso de ello.


5. Informar a la escuela acerca de medidas preventivas. Será importante notificar a la escuela acerca de quiénes están autorizados a recoger al niño después de clases cuando alguno de los padres, o tutor del niño, no pueda acudir.


6. Establecer un “código” de seguridad con el niño. Puede implementarse algún tipo de código o señal entre el niño y otras personas de confianza para comprobar si la o las persona(s) que establecen contacto con él en la vía pública, es o son persona(s) con buenas o malas intenciones. Por ejemplo, si ante la pregunta que el niño le realiza al extraño “¿cuál es la contraseña?”, y la persona desconoce a qué se está refiriendo el niño, será ahí cuando el menor sabrá que la persona no es alguien de confianza y será prudente pedir ayuda o refugiarse en un lugar seguro.


7. Mantenerse a una distancia prudente. Explicar a los hijos que nunca se acerquen a alguien que les habla desde la ventana de un vehículo y que siempre se mantengan mínimo a dos brazos de distancia de una persona de confianza.


8. Conocer su información personal. Es importante que el niño aprenda de memoria sus datos personales: nombre completo, el teléfono de uno de los padres o algún adulto de confianza, cómo llamar al teléfono de emergencias y su dirección completa.


9. Conocer lugares seguros. Informa al niño acerca de los lugares, cercanos a su hogar, donde puede pedir ayuda en dado caso de que sea necesario, ya sea con un vecino/a de confianza, un amigo de la escuela, la tienda de la esquina, etc. También informa a dónde deben acudir si se llegan a perder en algún centro comercial o un lugar con mucha gente (acudir a una caja registradora, servicio a clientes, etc.).


10. Huir a toda costa. Enseñar al niño que debe de hacer todo lo posible por evitar que el secuestrador se lo lleve a un lugar solitario. Aún y cuando el secuestrador tuviera un arma, este tiene menos posibilidad de disparar a un niño estando en un lugar público, y la probabilidad de ser herido o asesinado aumenta si el secuestrador se lo lleva a un lugar apartado.


11. Utilizar defensa personal. Que los niños sepan cómo defenderse en casos extremos marca una diferencia importantísima; ante un secuestrador podría ser vital para evitar una tragedia: pisar lo más fuerte posible el pie del delincuente, clavar los dedos en sus ojos, dar patadas en la entrepierna, utilizar las llaves de su casa o lápices como arma e incluso, enseñarles que, si el secuestrador les cubre la boca, intenten doblar hacia un lado o hacia atrás su dedo meñique lo más fuerte que puedan para intentar fracturarlo y aprovechar para gritar y pedir ayuda.


Estas recomendaciones pueden ser cruciales para evitar el secuestro o incluso el asesinato de un menor. Todos podemos aportar y prevenir este delito. ¡Compártela con tus contactos esta valiosa información!


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